Arbitrariedad de lo bello y competencias estéticas

Si partimos de la idea de que la estética es el estudio de lo bello, entendemos que es el estudio bajo los parámetros del cual, nosotros decidimos lo que es bello y lo que no lo es.

Es decir, lo bello no depende de la obra o el objeto en sí, sino de quien la mira y del contexto que envuelve a la persona que mira. Y el contexto, es una cuestión colectiva, es social y a partir del él uno empieza a discernir y a sentir.

Gracias a este contexto cada uno de nosotros tenemos un sentido estético que nos permite juzgar el arte, y este, depende de nuestro contexto social. Es a partir de aquí donde lo construyo, por lo que se fundamenta en unas competencias que nos permiten entender las distintas formas y sistemas de nuestro entorno cultural, como por ejemplo entender porque no se ponen unos zapatos encima de una mesa en una reunión de trabajo. En definitiva, para entender cualquier cosa de ámbito social.

Cada uno tenemos nuestro propio sentido estético y este es único, pero siempre depende de nuestra sociedad, de nuestro entorno que puede definirse de manera más o menos concreta.

De aquí que estemos más capacitados para entender cualquier acto cultural actual que no uno de hace un siglo o cualquier obra de arte contemporáneo que otra que no corresponda a nuestra época. El Dr. Lluís Anyó, profesor del Master Universitario en Producción y Comunicación Cultural de la Universidad Ramon Llull, nos lo ejemplifica a partir del cuadro de las Las Hilanderas de Velázquez (1.657). Nos explica que aquella representación se nos hace incomprensible ya que no entendemos el significado total de aquel momento ¿qué significan estas señoras hilando? A nivel social y cultural, no lo entendemos.

"Las hilanderas" de Velazquez

Las Hilanderas de Velázquez (1657)

Anyó nos argumenta que esto se debe al régimen escópico (escópico por lo visual y régimen por un determinado contexto determinativo). Este es el sistema por el cual entendemos las obras contemporáneas, un sistema de códigos visuales que cada uno compartimos con gente de nuestra misma cultura y época. En el caso de Las hilanderas, no podemos decir nada, a menos que hayamos estudiado historia del arte, no tiene nada que ver con nuestra contemporaneidad. En cambio, para entender una obra del Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) no necesitamos saber sobre Historia del Arte porqué compartimos el mismo régimen escópico que sus autores. Esto es que, compartimos un mismo contexto social con unos códigos interpretables. Y aun lo compartiremos más si este autor es de nuestro mismo país, mismo rango de edad, ha ido a la misma escuela que hemos ido nosotros, si ha visto las mismas películas, etc., etc.

El historiador de arte Michael Baxandall en Pintura y vida cotidiana en el Renacimiento: Arte y experiencia en el Quatroccento (1972) apoya también que lo estético depende de la sociedad y la cultura en que se da, es decir que lo estético es cultural y social. Lo que hace Baxandall es estudiar quién pinta la obra y quién la encarga en el Quattrocento: ¿la iglesia, los comerciantes o los banqueros? Y establece una relación entre quién encarga las pinturas y cómo las pintan los artistas. Lo que nos acaba diciendo es que, si nuestra competencia para interpretar obras de arte depende de la cultura, podemos analizar obras de arte a partir de otros elementos del contexto cultural.

Es así como esquematiza que, la competencia visual de los Renacentistas se fundamentaba en 3 cosas: sermones religiosos, danzas cortesanas y actividades comerciales de medición. Nada de ello forma parte de nuestro contexto cultural actual, por lo tanto no somos capaces de decodificarlo sistemáticamente En cambio, para los Renacentistas, encontrar estos elementos en las pinturas significaba una vía directa para llegar al significado de la representación. Cuando se representaban sermones religiosos, las figuras podían tener gestos que, en aquella época, podían significar intranquilidad, devoción, etc. Los espectadores de la obra entendían perfectamente qué simbolizaban aquellos gestos e la interpretaban.

Las danzas artesanas o bassa danza eran otro tipo de figura que se podía detectar en una pintura de la época. Esta era una danza cortesana que consistía en una figura central y tres figuras que se movían alrededor de esta haciendo gestos, como en el caso de la disposición de las figuras del Nacimiento de Venus (1483-1484) de Botticelli.

nacimiento venus boticelli

“El nacimiento de Venus” de Boticelli (1483-1484)

Otra competencia visual reconocible en las pinturas del Renacimiento eran los sistemas de medición de los comerciantes de la época. Éstos, si querían comprar aceite lo calculaban a ojo, no tenían medidas estándares. Tenían unos recipientes donde ponían el aceite, y a partir de estos recipientes hacían los cálculos. Era importante que lo hicieran bien porque de lo contrario podían arruinarse. Imaginaban los recipientes en formas geométricas que pudieran estandarizar. Este hecho se ve reflejado en la Madonna della Misericordia (1460-1462) de Piero della Francesca que era comerciante y plasmaba estas formas geométricas de medición en sus pinturas.

Madonna della Misericordia

“Madonna della Misericordia” de Piero della Francesca (1460-1462)

Hay varios autores que nos hablan de la lectura socio-cultural del arte. John Berger en Modos de ver (1972)  habla de la diferencia entre la representación del hombre y la mujer en la pintura al óleo desde el Renacimiento hasta la actualidad.

La representación del hombre es a partir de que es él quien mira y muestra su dominio y lo hace rodeado de elementos de su poder. Tiene una actitud activa, se muestra lo que él puede hacer. Un ejemplo de ello lo encontramos en el cuadro Los embajadores de Holbein (1533): dos hombres embajadores, pintados con todos los elementos de su riqueza, con una calavera deformada en la parte inferior del cuadro que significa que aunque sean ricos la muerte les espera como a todos. Está deformada porque si estuviera pintada con perspectiva realista, como el resto del cuadro, parecería un objeto más de riqueza. No significaría lo mismo que significa deformada.

los embajadores holbein

“Los embajadores” de Holbein (1533)

Berger dice que, en cambio, la mujer es mirada. Aparece en una actitud “desnuda”, pasiva. Se muestra lo que se le puede hacer. Esto es en el caso de cuadros donde la mujer es representada sin pelo en el pubis de forma infantilizada o sumisa como en la pintura de Angelica salvada por Ruggiero (1819) de Ingres. Berger considera que hay una progresión en esta sumisión, y dice que el s.XIX es el punto máximo.

Angelica Ruggiero

“Angelica salvada por Ruggiero” de Ingres (1819)

Este enfoque masculino de las representaciones visuales ha llegado hasta el día de hoy. El ejemplo más evidente sería el de las películas porno convencionales donde el protagonista es el pene, el falo. Todas las escenas giran en torno a su satisfacción y la escena acaba cuando el pene eyacula. El deseo masculino del protagonista (el pene) es quien marca el final, el objetivo de la obra es su eyaculación. Aunque las excepciones a estas miradas dominantes son reducidas, se hacen notar y llaman la atención ya que, sorprende gratamente el cambio de perspectiva a partir de aquel al que ya estamos, muchas veces inconscientemente, más que acostumbrados. Este sería el caso de la mirada que hace la cineasta Erika Lust que a parte de escribir un libro Porno para mujeres (2008) dirige películas porno donde la mujer no aparece cosificada y se muestra como un ente activo y protagonista en la obra.

cabaret desire

Fotograma de Cabaret Desire de Erika Lust

Un autor que reflexiona sobe la sexualidad de los objetos es Jeff Koons, muy influenciado por el arte conceptual de Jean Baudrillard y su obra El sistema de los objetos (1968). Como en el caso de su obra New Hoover. Convertibles (1981-1986), que consta de dos aspiradoras encerradas en un cubículo de vidrio, encima de unos fluorescentes y muy limpias, es decir, están expuestas en una situación anómala. El autor hace una abstracción de aquel objeto, lo saca de su contexto para que analicemos qué significados lleva dentro de nuestra cultura. Podemos detectar las connotaciones porque conectamos con ello y con toda la carga cultural que aquel objeto trae y nos transmite unas emociones que derivan de nuestras competencias estéticas.

NEW HOOVER

“New Hoover. Convertibles” de Jeff Koons (1981-1986)

La estética no tiene nada de innato. No hay proporciones que gusten de manera innata es simplemente una cuestión de comprensión, de unos códigos compartidos. El cambio de hoy en día, en parte gracias al 2.0 y a las redes sociales, es que el hecho de compartir códigos trasciende los limites geográfico y las nacionalidades, y empezamos a intercambiar códigos que de otra manera habría sido imposible hacer, comprendemos más sistemas y símbolos y el significado de lo bello se hace cada vez más híbrido. Las connotaciones y los estándares retumban y lo social y cultural se vuelve cada vez más heterogéneo.

“I love vulgarity. I am very attracted by bad taste–it is a lot more exciting than that supposed good taste which is nothing more than a standardized way of looking at things.”

Helmut Newton

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